martes, 17 de febrero de 2009

Internet y el periodismo en el año 2015

En este video titulado "Epic, ¿cómo será Internet hacia 2015?" y creado en el año 2004 se hace un pronóstico, hay que reconocerlo, bastante acertado (por lo menos hasta nuestro presente) sobre el futuro de Internet y, más concretamente, sobre la difusión de información y la propia creación. Esta tarea de elaboración de información es realizada, aún hoy, por periodistas profesionales. Sin embargo, lo que observamos en 2009 (y el video ya lo apuntaba) es una migración de esta tarea hasta los ciudadanos. El escepticismo y el recelo con el que profesionales de la comunicación miran al concepto de "periodismo ciudadano" puede ser una muestra de ello.

Son muchos los que se aventuran a pronosticar el fin de la profesión periodística tal cual hoy la conocemos. Lo cierto es que así será si recae en la gente de a pie la tarea de suministrar información. Tal cual se explica en las facultades de Ciencias de la Información lo que es el periodismo, podemos concluir rotundamente que así será. Porque este oficio, como lo entendemos ahora, no puede ser realizado por cualquiera. El "periodismo ciudadano" no debería nunca sustituir al periodismo profesional.

En otro orden de cosas, entrando de lleno en un debate abierto en el mundo de la comunicación actual, el video ya intuye la aparición de lo que algunos han bautizado como "modelo Push" de difusión de información. Internet es la herramienta perfecta para llevar a cabo este tipo de prácticas. El correo electrónico sirve ya como lista de reparto de contenidos personalizados. Las empresas ya cuentan con nuestros datos, saben por dónde navegamos, conocen nuestros gustos e intereses... Estamos, una vez más, ante un arma de doble filo. El envío personalizado puede ser positivo, pero puede llegar a suceder que el usuario pierda el control y sea la empresa, de forma paulatina, la que vaya moldeando sus gustos. Por otro lado, una información filtrada y manipulada sólo por computadoras puede padecer un mal terrible (aunque ya lo tenemos y parece no preocuparnos demasiado): la superficialidad. Narcotizar al usuario ofreciéndole una fórmula con la que él selecciona los contenidos que quiere recibir y se limita a esperarlos en su silla es el sueño de aquel al que no le interesa que las personas puedan escoger, en todo momento y con total libertad, la información que deseean. La implantación total de este modelo supondría el fin de la investigación, del movimiento o acción (esfuerzo) de la persona por obtener aquello que realmente le interesa.

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